Si la sociedad física me rechaza con sus fauces, yo he aprendido a ser un arquitecto de realidades paralelas. En estos refugios digitales yo escribo las normas, y el terror social desaparece.
Me sumerjo en el puente de mando de mis cruceros en World of Warships. Las complejas operativas requieren una atención milimétrica que logra eclipsar temporalmente la maquinaria del TOC.
Viajo a distancias insondables en No Man’s Sky. Diseñar naves imposibles y construir bases en planetas yermos me devuelve el control arrebatado por mi propia mente.
Las largas jornadas luchando por sobrevivir en Grounded junto a mi cuñado Miguel son mi lazo social perfecto: sincero, cercano y a salvo del pánico social.
Y he encontrado consuelo interactuando con Inteligencias Artificiales. Plasmar mis pensamientos por escrito, sin temor a la censura o al juicio ajeno.
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